La Asociación de cine Vértigo celebra en marzo de 2026, en el CICCA de Las Palmas de Gran Canaria (Fundación La Caja de Canarias), el ciclo «Narrativas femeninas en el cine coreano actual», una iniciativa que propone un recorrido por la evolución y pluralidad de las representaciones de la mujer en una de las cinematografías más relevantes del panorama contemporáneo.
Con entrada gratuita y sesiones a las 18:30 horas, el programa ofrece una selección de títulos que sitúan a las mujeres en el centro del relato desde distintas perspectivas y sensibilidades:
“Justicia para Sohee”, de July Jung, Corea del Sur, 2022. (Lunes 2 de marzo)
“Poesía”, de Lee Chang-dong, Corea del Sur, 2010. (Lunes 9 de marzo)
“Una vida nueva”, Ounie Lecomte, Corea del Sur-Francia, 2009. (Lunes 16 de marzo)
“Hierro 3”, Kim Ki-duk, Corea del Sur, 2004. (Lunes 23 de marzo)
Consulta o descarga el folleto: [pdf]
Yun Jeong-hie en un instante de «Poesía» (Lee Chang-dong, 2010)
Narrativas femeninas en el cine coreano actual
No descubrimos nada a estas alturas si decimos que el cine coreano está viviendo una época de auge y de expansión desde hace más de veinte años. También es cierto que, dentro de esta “Nueva Ola” del cine coreano, el protagonismo de las mujeres ha ido creciendo progresivamente con el paso de los años. Y no solo por la proliferación de historias femeninas en la pantalla, sino también, y sobre todo, por el surgimiento de una nueva promoción de directoras que reclaman su sitio dentro de esta cinematografía.
A los nombres de directores ya consagrados (Bong Joon-ho y Park Chan-wook, dentro de la tendencia más comercial; Hong Sang-soo y Kim Ki-duk, en la parcela más autoral; Lee Chang-dong, a medio camino entre ambas tendencias), hay que sumar los de directoras como Yim Soon-Rye, Byun Young-joo, Jeon Jae-Eun o Kim Bo-ra, por citar solo algunos ejemplos.
Lejos, muy lejos, queda la época del cine coreano en la que las mujeres tenían prohibido el acceso a la pantalla y a las labores cinematográficas. También parece muy lejana aquella división estereotipada de roles femeninos en la pantalla (buena esposa y madre versus mujer malvada) en las décadas de los ´70 y ´80. Debido a un proceso de democratización política, a partir de los ´90 empezarían a aparecer las primeras grietas del consabido binomio patriarcal en el cine coreano, al mismo tiempo que una mayor libertad creativa y un aumento del protagonismo cinematográfico de las mujeres.
Al ritmo de este proceso de apertura empezaron a abordarse temas inusuales o, cuanto menos, incómodos en las etapas anteriores: el despertar sexual, la complejidad de las relaciones entre hombres y mujeres, la precariedad de las trabajadoras o la sexualidad femenina adulta... Las narrativas femeninas consiguieron imponerse y consolidarse en el siempre proteico y heterogéneo panorama del cine coreano.
Hablamos de “narrativas femeninas” en plural, no en singular, con la firme intención de no ser excluyentes, porque no solo las mujeres se han sumado a ese esfuerzo colectivo. También los directores han aportado su grano de arena incorporando narrativas que tienen a la mujer como sujeto principal de la Historia (con mayúsculas) y de las (pequeñas) historias cotidianas. De ahí que este ciclo de cuatro películas esté formado por dos directoras (July Jung y Ounie Lecomte) y dos directores (Kim Ki-duk y Lee Chang-dong): creadoras y creadores de renombre internacional, cada uno de ellos con su mirada particular sobre el universo femenino.
La directora surcoreana July Jung en el Festival de Cannes (2014) © FDC M. Petit
La primera de ellas, Justicia para Sohee (July Jung, 2022), trata sobre la explotación laboral, la incomunicación y la soledad de las jóvenes trabajadoras en la sociedad ultracapitalista. Poesía (Lee Chang-dong, 2010) muestra una sencilla pero profunda historia femenina a una edad en la que esas narrativas tienden a ser menospreciadas e invisibilizadas por el conjunto de la población. Una vida nueva (Ounie Lecomte, 2009), una coproducción coreana-francesa, habla de la amistad, del abandono y de la búsqueda de las raíces que conforman nuestra identidad. Y, por último, Hierro 3 (Kim Ki-duk, 2004), es un poema visual tan sugerente como doloroso, un manifiesto sobre la necesidad de relaciones equilibradas, sanas y constructivas. Cuatro películas de épocas diferentes, cuatro estilos formales muy distintos, cuatro formas de narrar el universo femenino desde la pluralidad y la diversidad.
Fotograma de «Hierro 3» (Kim Ki-duk, 2004)

