Marzo Mujer 2017 en el CICCA. Joan Fontaine

La Asociación de cine Vértigo organiza en marzo de 2017, mes de la mujer, en el CICCA de Las Palmas de Gran Canaria, Fundación La Caja de Canarias, el ciclo "Joan Fontaine", homenajeando así a esta intérprete, una de las estrellas del Hollywood glorioso, en el año del centenario de su nacimiento.

Los títulos seleccionados y sus fechas de proyección, en horario de 18:30 horas y con entrada libre, son:

  • "Rebeca" de Alfred Hitchcock, 1940. (Lunes 6 de marzo)
  • "Carta de una desconocida" de Max Ophüls, 1948. (Lunes 20 de marzo)
  • "Alma rebelde" de Robert Stevenson, 1943. (Lunes 27 de marzo)

Joan Fontaine volvió definitivamente a Manderley cuando falleció en 2013, dejando tras de sí la estela indeleble de una auténtica estrella del Hollywood glorioso. Nacida en Tokio en 1917, habría cumplido 100 años el 22 de octubre. Quedará en la memoria colectiva como la protagonista de un puñado de grandiosos melodramas románticos y también, seguramente a su pesar, como la hermana pequeña de esa otra gran actriz que fue Olivia de Havilland, viva todavía a sus casi 101 años, con la que mantuvo una irreductible rivalidad a lo largo del tiempo.

Describir las cualidades de Joan Fontaine no es tarea fácil, pero podría decirse que por encima de su estilizada elegancia, de su belleza de rubia meliflua, o de su mirada entre tímida y obstinada, sobresale su capacidad para despertar intensos instintos protectores en el espectador, preocupado casi siempre por su integridad física o emocional. 

Tras unos primeros trabajos testimoniales o poco valorados, alcanzó cierta notoriedad por su trabajo en Señorita en desgracia (1937), musical de George Stevens con Fred Astaire. Después vendrían unas cuantas apariciones fugaces como en Gunga Din (1939), o como secundaria destacada en Mujeres (1939) de George Cukor.

La vida y la carrera de Joan Fontaine cambió definitivamente cuando Alfred Hitchcock, empujado por David O. Selznick, la convirtió en coprotagonista de Rebeca (1940), su primera película estadounidense, en la que realmente acuñó la imagen de una mujer tímida, delicada y romántica, que le identificaría para siempre. Fontaine volvería a trabajar con Hitchcock en Sospecha (1941), también como esposa temerosa, de Cary Grant. Por este trabajo ganaría el primer y único Oscar de su carrera.

El delicado rostro de Joan Fontaine resultó especialmente idóneo para encarnar a la protagonista de Carta de una desconocida (1948), el gran melodrama romántico de Max Ophüls. En parecidos registros se prodigó la actriz durante la década de los 40 como en Alma rebelde (1943) junto a Orson Wells. Habitualmente sufridora, Joan Fontaine se vio obligada a ampliar o cambiar su abanico de registros como en El vals del emperador (1948) de Billy Wilder, El bígamo (1953) de Ida Lupino, o Nacida para el mal (1950) de Nicholas Ray. También buscó refugio en los géneros como en el histórico Ivanhoe (1952), o en el policial Más allá de la duda (1956) de Fritz Lang.

Cuando su físico empezó a cambiar, se cobijó en la incontestable dignidad que los años imprimieron a su belleza. Frecuentó la televisión y, salvo excepciones, no tuvo suerte o buen tino en la elección de sus últimos trabajos. Entre las excepciones rescatamos Suave es la noche (1962) de Henry King.

Piloto profesional de aviones, campeona de globos aerostáticos, reconocida interiorista, experta amazona, cocinera titulada, ganadora de concursos de pesca de atún, consumada golfista, y además… estrella de cine, con cerca de 50 títulos. Vivió una gran vida, aunque No fue un lecho de rosas. Joan Fontaine perdió la última apuesta, la de la supervivencia, frente a su hermana, pero dejó tras de sí, además de haber inmortalizado la prenda que lleva puesta en Rebeca, una hermosa colección de joyas incontestables, que este ciclo invita a revisitar como reivindicación simbólica del arte del siglo XX.