24ª Semana de cine japonés
Cartel, diseñado por José Manuel Ramírez
La Semana de cine japonés es la actividad de divulgación de la cultura japonesa más asentada en Las Palmas de Gran Canaria. Este año se celebra bajo el título «Kiyoshi Kurosawa. Inquientante extrañeza».
La 24ª edición de la Semana de cine japonés de Las Palmas de Gran Canaria, cuenta, un año más, con la colaboración de la Casa de Colón, Cabildo de Gran Canaria, donde se desarrollará entre el 27 y el 31 de julio de 2026.
Las proyecciones, de carácter gratuito, tendrán lugar, de lunes a viernes, a las 19:30 horas. Como en anteriores ediciones, la primera sesión será introducida por una conferencia, que en esta ocasión estará a cargo de Jesús García Hermosa, miembro de la Asociación de cine Vértigo. A las 18:30 h. impartirá «El futuro ya no es lo que era: de la década perdida al colapso digital».
Para más información consulta o descarga el Programa completo: [pdf]
Kiyoshi Kurosawa es una figura capital del panorama cinematográfico contemporáneo, un director fascinante y perturbador, poseedor de uno de los corpus más originales, asfixiantes y lúcidos de la actual modernidad cinematográfica. A menudo erróneamente encasillado como pilar del J-Horror de finales de los noventa, o menospreciado por sus inicios en el pinku eiga y el cine de yakuza, reducir su obra al puro cine de género es malinterpretar una ontología fílmica radical y profundamente filosófica.
Kurosawa maneja las estructuras del thriller, la ciencia ficción, el fantástico o el terror no con meros fines lúdicos, sino como verdaderos laboratorios conceptuales para radiografiar la alienación contemporánea, el colapso de los lazos sociales, el sinsentido de la explotación económica capitalista, la disolución del yo y la porosidad entre el mundo de los vivos y de los muertos.
El cine de Kurosawa huye de la causalidad y del efectismo del terror comercial, y apuesta por la sobriedad geométrica, la distancia del plano medio y largo, la profundidad de campo y los planos secuencia sostenidos, que cargan el espacio y el tiempo de ambigüedad, así como de una latencia oscura y ominosa.
El núcleo temático de su filmografía gira en torno al aislamiento existencial, la soledad de nuestra hiperconectada era digital. La muerte, el colapso y el apocalipsis son procesos melancólicos y tranquilos de implacable evaporación, donde los muertos invaden el mundo de los vivos: Kairo (2001) o Cloud (2024). Otro de sus ejes fundamentales es la crisis de la institución familiar y la corrosión de la identidad: Cure (1997), Retribution (2006), Tokyo Sonata (2008) o Creepy (2016).
A través de una narrativa de mimbres a priori policiacos o fantásticos, Kurosawa retuerce los códigos para transmutarlos en pesadillas metafísicas, que desvelan la farsa de las apariencias y el mito vacío tanto del milagro económico japonés como de su inefable orden social.
La importancia de Kurosawa radica en su capacidad para subvertir los estereotipos genéricos y transmutarlos en alegorías políticas y existenciales, como en Charisma (1999) -fábula distópica sobre el ecologismo y el totalitarismo en torno a un árbol místico-, demostrando que su cine es un constante cuestionamiento de los límites y de los constructos que sostienen el cine, pero también nuestra realidad.
Kurosawa es el notario indiscutible del desmoronamiento de la postmodernidad, el apologeta del apocalipsis tranquilo, el hacedor de una filmografía singular que busca inocular una inquietud metafísica duradera, provocar el extrañamiento del espacio y de la percepción, y confrontarnos al vértigo de la disolución del mundo contemporáneo tal y como lo conocíamos.
